Por qué el WiFi va más lento que tu plan, y cómo mejorarlo
El plan llega hasta el router. Del router al celular manda el WiFi, y ahí se pierde velocidad por motivos que no tienen que ver con la fibra. Qué revisar antes de reclamar.
La velocidad que contrataste llega al router, no al celular
Es la distinción que explica casi todas las sorpresas al medir. Lo que contratas con un operador es lo que llega por el cable hasta tu router. A partir de ahí empieza otra red —la tuya— y esa depende del router, de la casa y de los equipos conectados.
Por eso la forma honesta de comprobar si tu plan entrega lo prometido es medir con un equipo conectado por cable al router. Si mides por WiFi, estás midiendo el WiFi, no la fibra.
Por qué el WiFi pierde velocidad
- Las paredes. Cada muro que atraviesa la señal se la come, y el concreto y el ladrillo mucho más que el drywall o la madera.
- La distancia. La señal se debilita rápido: el cuarto del fondo casi nunca recibe lo mismo que la sala donde está el router.
- El vecindario. En edificios y zonas densas hay decenas de redes compitiendo por el mismo espacio. El WiFi es un medio compartido: si todos hablan a la vez, todos van más lento.
- Los aparatos. Microondas, teléfonos inalámbricos y algunos dispositivos antiguos emiten en la misma banda y meten ruido.
- El propio equipo. Un celular o una laptop de hace varios años puede no soportar las velocidades que el router sí da.
2.4 GHz y 5 GHz: no son lo mismo
Casi todos los routers emiten dos redes. La de 2.4 GHz llega más lejos y atraviesa mejor las paredes, pero es más lenta y es la banda más saturada, porque la usa casi todo. La de 5 GHz es bastante más rápida y está mucho menos congestionada, pero pierde fuerza antes y le cuestan más los muros.
La regla práctica: conecta a 5 GHz lo que esté cerca del router y necesite velocidad —la TV, la computadora de trabajo, la consola—, y deja la de 2.4 GHz para lo que esté lejos o solo necesite estar conectado. Si tu router publica una sola red que une las dos bandas, suele poder separarse desde su configuración.
Qué puedes arreglar tú
- Mueve el router. En alto, despejado y lo más al centro de la casa posible. Dentro de un mueble cerrado, detrás del televisor o en el suelo de una esquina es el peor sitio, y es donde suele acabar.
- Usa cable donde puedas. La computadora de trabajo, la consola o la TV ganan mucho con un cable de red, y además liberan WiFi para el resto.
- Mide bien antes de reclamar. Con cable, con el resto de equipos en reposo y repitiendo la prueba a distintas horas: una sola medición no prueba nada.
- Revisa qué está ocupando la conexión. Una copia de seguridad, una descarga o una actualización automática en segundo plano pueden estar llevándose el ancho de banda sin que lo sepas.
- Si la casa es grande o tiene varios pisos, el problema no se arregla cambiando de plan. Se arregla con un punto de acceso adicional o un sistema en malla: más velocidad contratada no hace que la señal cruce dos paredes más.
Cuándo sí es del operador
Si mides por cable, con el equipo en reposo, y aun así no llegas al mínimo garantizado, ahí sí es un asunto del servicio y hay que reclamarlo. En el Perú, la Ley 31207 obliga a entregar como mínimo el 70% de la velocidad contratada, tanto de bajada como de subida.
Guarda las mediciones con fecha y hora antes de abrir el reclamo: es lo que convierte una queja en un caso.