¿Qué es la permanencia y por qué te la ponen?
La permanencia es un plazo mínimo —normalmente de 12 a 18 meses— que firmas al contratar. Si te retiras antes, pagas una penalidad por los meses que faltaban.
Existe por una razón concreta: el operador te dio los primeros meses con un descuento fuerte, o te regaló la instalación, y necesita asegurarse de recuperar esa inversión. El efecto secundario es el que todos conocemos: si el servicio resulta malo, te toca pagar para poder escapar de él.